Con motivo del Festival Internacional de Terapia Familiar, Oaxaca 2006


Por Flora Aurón / Irene Cornish

1.-IRENE: Soy Irene Cornish, de San Diego, California, y estoy aquí con Flora Aurón de la Ciudad de México, y con Salvador Minuchin. Lo estamos entrevistando hoy, 6 de mayo de 2006, para la conferencia de Oaxaca los días 2, 3, 4 y 5 de agosto de 2006.

Mi primera pregunta, Sal, es: Estamos interesadas en tu historia y la historia de cómo surgió tu gran interés y el dedicarle  tu vida al trabajo con la pobreza y las familias marginadas.

2.-MINUCHIN: Primero, permítanme comenzar por decir hola a los amigos en Oaxaca. Es un placer y un honor estar aquí platicando con ustedes. Yo empecé a trabajar con familias marginadas en 1958. Era estudiante del psicoanálisis, estaba en psicoanálisis y estaba trabajando en una institución para delincuentes juveniles negros y de procedencia latina en la escuela Wiltrix para niños. Entonces tres días por semana trabajaba con adolescentes negros, y dos días a la semana trabajaba con pacientes psicoanalíticos intelectuales y de clase media. Y fue muy curioso. Pronto descubrí que no podía cargar con ambas manos. Así que me deshice de una de ellas, que fue la psicoanalítica. Empezamos a trabajar con las familias de los niños que vivían en Harlem. Y con nuestra sensación de limitación, de que nuestro trabajo con los niños únicamente no funcionaba. Entonces dijimos, vamos a traer a las familias. Y fue interesante, porque invitamos a las familias a que vinieran, y nunca habíamos hecho terapia de familia, y no sabíamos cómo hacerla. Sólo tuvimos la valentía de hacer algo que nadie había hecho antes. Lo primero que descubrimos, fue que no teníamos un lenguaje. Nuestro lenguaje era el lenguaje de la introspección y estábamos trabajando con gente que actuaba a partir de sus pensamientos y de sus emociones. Así que empezamos por modificar nuestro lenguaje, partiendo de lo que ellos nos estaban enseñando. Luego empezamos a ver ciertas cosas que no hubiéramos visto de otra manera. Empezamos a observar los patrones de comunicación entre hijos y padres y vimos que, sobre todo al principio, había ruido. Parecía que había conversación, pero sólo era ruido. Y empezamos a decir, a ver, espera un momento, habla tú. Le dimos un lápiz a alguien y le dijimos, por favor, habla tú, y tú escucha, porque cuando él termine de hablar, te va a dar la pluma y podrás hablar tú. Y cuando tú hables, tú debes escuchar. Entonces creamos las posibilidad del diálogo. Entonces, nos dimos cuenta de que estas personas estaban trabajando emocionalmente en términos de todo o nada. Así que empezamos a trabajar con las familias, ayudándolas a modular sus respuestas emocionales. Éramos cinco personas las que estábamos trabajando con estas familias, todos más o menos con tendencias izquierdistas. El segundo paso para mí vino después, cuando volteamos a ver a nuestro personal y sólo vimos familias blancas, y volteamos a ver a las familias y eran todas de color. Decidimos que era importante incorporar gente de color a nuestro personal. Y durante seis años nos dedicamos a un proyecto muy intenso y muy satisfactorio, enseñando a nuestros trabajadores sociales a convertirse en, de hecho, trabajadores familiares muy eficientes y competentes. Así terminamos en esa comunidad. El tercer paso fue estratégico. Dijimos, ¿qué podemos hacer con nuestros recursos limitados para que tenga un gran impacto? ¿Cómo podemos entrar en ciertas organizaciones y cambiar su manera de trabajar? El primer grupo que decidimos trabajar, fue uno de familias sustituto (favor de corregir el término) en Nueva York. La persona de trabajo social estaba creando una situación en donde los niños se acostumbraban a la familia sustituto. Si se quedaban en ese sistema por más de un año, esa era la receta absoluta para que el niño no regresara nunca. Así que dijimos, bien, entonces estamos trabajando con un sistema que en efecto es, la familia extendida, la familia sustituto, y la familia biológica y el niño/niña son un sistema. Necesitamos trabajar con ellos de tal manera que el niño pueda viajar de familia en familia sin sentir que se va al exilio. Lo que les quiero transmitir a ustedes, es que meterse a trabajar con familias, meterse a trabajar con familias marginadas, no importa cuál sea tu método, estás trabajando contra corriente. Estás trabajando en una situación en donde vas a sufrir, estás trabajando en una situación de frustración. Así que este trabajo es únicamente para personas con el corazón muy fuerte y un compromiso a algo muy necesario pero que también requiere de mucho esfuerzo.

3.-FLORA: ¿Consideras que la terapia estructural contribuyó para abordar toda esta problemática social en familias, como dices con problemas de pobreza con esta diversidad de familias?

4.-MINUCHIN: Yo creo de que el, nuestro primer “approach”(acercamiento), ahm, hay sistemas, hay “boundaries” (límites), hay afiliación, hay coaliciones, hay afectos. Eso eran lo que ellos nos dictaban, la forma de que ellos funcionaban. Y entonces nosotros creábamos respuestas, ahm, de técnicas que estaban basadas en lo que ellos nos daban a nosotros.

5.-IRENE: Ahm, usted habló antes sobre, su propia experiencia como inmigrante y cómo eso influyó en su conexión, ahm, con, y su interés en desarrollar sistemas que funcionaran con familias de inmigrantes. ¿Puede hablar un poquito de eso?

6.-MINUCHIN: Ustedes conocen el impacto tremendo de estar, ahm, de entrar en un mundo que responde a reglas diferentes. De modo que, ahm, todo inmigrante se siente marginado, cualquier inmigrante puede ver desaparecer las cosas que le son conocidas, y hay una exigencia de responder a la nueva situación. Eso y, claro, venir de un país latino, Argentina, a los Estados Unidos, también significa otro idioma. Cuando enseñaba con las familias en Harvard, como profesional yo usaba esa dificultad para crear una técnica de trabajo. Le decía a la gente. “Cerca, acércate a mí”, usando el espacio para expresar una frase muy larga. “No, tú no me gustas”. El espacio se convirtió en la manera de expresar una metáfora de proximidad y distancia. Ahm, la idea de trabajar con gente marginada viene de mi propia historia de vida. Yo soy judío, nací en Argentina. Eso inmediatamente significa marginación. Ahm, cuando vine a Estados Unidos, los latinos y los afroamericanos eran mis judíos. De modo que esta experiencia de ser diferente fue un elemento muy importante en mi contacto con gente marginada. Vi gente que yo quería que estuviera en contacto y a la que quería ayudar.

7.-FLORA: ¿Cuáles son los retos de la terapia familiar ante una situación,  de gran problemática social?

8.-MINUCHIN: Lo que nosotros hacemos puede tocar un grupo pequeño de gente, que, si yo quiero tocar un grupo grande de gente, tengo que votar políticamente, tengo que trabajar con gente política. Que hay gente, como la gente que trabaja con Michael White, que sienten que ellos pueden impactar en el mundo político a través de las, eh, llaves de la terapia, ahm, del trabajo con la familia. Y yo creo que eso no es una forma efectiva, pero yo no sé si ellos tienen razón. Yo soy simplemente, continúo teniendo la misma sensación de lo que nosotros hacemos es bastante limitado. Ustedes tienen mucha capacidad para impactar a un grupo pequeño de gente. Pero ustedes tienen intenciones de impactar un grupo grande. Cuando quieran potencializar eso, van a tener que usar otras llaves. Por eso yo he escrito libros, porque es una forma de desparramar mi manera de pensar a otra gente. Por eso trabajo con…el año, hace dos años trabajé en Massachussets con todo el departamento de salud mental, en Mass., una búsqueda de una entrada política.

9.-IRENE : ¿Qué puedes pensar de el gran esfuerzo que tenemos que hacer ahora para que siga la terapia familiar?

10.-MINUCHIN: Bueno. Ahm, los estadounidenses están equivocados. Mientras que en los Estados Unidos la terapia familiar es, en estos momentos, la norma porque los sistemas sociales, los pagos de terceros, están en contra del desarrollo y el apoyo a la terapia familiar como modalidad, ese no es el caso en otros países, lo cual no sucede en Estados Unidos porque los Estados Unidos es un país árido, ya sabes, muchas, muchas flores que perecen en los EU crecen perfectamente en México. De modo que yo soy bastante más optimista con el tema de la terapia familiar. El grupo de Oaxaca está trabajando con las familias de otra manera. Una de las cosas que ha sucedido ahora, en cuanto al trabajo con las comunidades, es que en los EU existen aparentemente otras maneras de penetrar en la comunidad, con la concepción teórica de las familias, pero usando herramientas diferentes.

11.-FLORA: En agosto, en Oaxaca, vienen muchos terapeutas que están trabajando desde las trincheras con un compromiso similar al que tú has tenido durante tantos años. ¿Qué mensaje te gustaría enviarles a estos terapeutas?

12.-MINUCHIN: Yo soy viejo, y a distintas etapas de mi vida mis proyectos han cambiado. La gente como tú, la gente como ella, tienen que pensar cómo desarrollar instrumentos simples que se pueden ofrecer a gente que está haciendo cosas distintas. Ahora, nosotros sabemos ciertas cosas, nosotros sabemos cómo la familia está organizada, y queremos darle un mapita chiquito y simple para que  ustedes empiecen a ver a la familia. Tengan un mapita para ver cuáles son las cosas, y después te voy a dar otras cosas. Y las cosas de ustedes van a ser, van a ser distintas que lo que nosotros pensamos, y nosotros vamos a aprender.

13.-FLORA: La esperanza está siempre presente. Entonces, nosotros tenemos la esperanza de que tú nos acompañes en Oaxaca, y ojalá así sea. Si no, de todas maneras estarás presente.

14.-MINUCHIN: Muchas gracias por haberme invitado a estar con el grupo de Oaxaca. Les agradezco mucho. Ciao.